MIS NOTAS DE UNA CONFERENCIA DEL PROFESOR ZEMELMAN

POPAYÁN EL 12 DE FEBRERO DE 2007


GLORIA CECILIA ARBOLEDA F.

UNIVERSIDAD DEL CAUCA.
ASPU

MIS NOTAS DE UNA CONFERENCIA DEL PROFESOR ZEMERMAN, PRESENTADA

En el bello auditorio de nuestra Universidad del Cauca, el Paraninfo Francisco José de Caldas, colmado de atentos espectadores entre profesores, visitantes, pero sobre todo de jóvenes, tuvimos el privilegio de escuchar a un maestro de la vida. Me refiero al profesor Hugo Zemelman, abogado y sociólogo chileno, residenciado en Méjico después del golpe de estado al Presidente Allende, donde se ha desempeñado como profesor e investigador del Colegio de Méjico y hoy como Director del Instituto Pensamiento y Cultura de América Latina IPECAL.

Sus sabias palabras han quedado en mi memoria, como un grito de alerta máxima, expresado por una voz calificada, frente a la crítica realidad que estamos viviendo en nuestra universidad colombiana y latinoamericana.

Quiero compartir mis notas con quienes no lo escucharon y plasmar en un sencillo documento escrito su esclarecedor pensamiento, expuesto en la intervención referida.

Pido disculpas por presentar las ideas en forma entrecortada, lo que se debe a que son sólo notas tomadas durante la exposición oral del profesor.

Dijo el maestro:

“Hoy no hay pensamiento, existe una ausencia de grandes preguntas en el Continente, pero sí existen muchas respuestas a preguntas impuestas desde afuera. Situación que califico como colonialismo mental, la característica del nuevo esclavo del siglo XXI.

Tenemos necesidad de responder a los requerimientos del desarrollo, hay muchos futuros. Se debe saber preguntar y pensar desde la inconformidad, que es una forma de lucidez. Se observan muchas cosas preocupantes en la vida diaria, pero no se discuten. Existe una gran incongruencia al formar a los jóvenes, por cuanto no hay trabajo para esos jóvenes que se forman. Existe en nuestros países una marginación social y una estratificación muy fuerte, tanto que podemos afirmar que coexisten varios países, en un mismo país. Y se observa como síntoma, la pérdida de identidad nacional. Los integrantes de la clase política del Continente se forman como administradores de un mismo proyecto, son sujetos mínimos, sin protesta, sin opinión, pero se sienten ciudadanos realizados. Es un proceso que afecta al pensamiento, que se está quedando sin ideas. De esta forma se mutila la necesidad de pensar y lo más grave, la necesidad de ser sujeto: no me interesa sino lo mío, no me interesa lo público, ni el otro. Los intelectuales más lúcidos prefieren ser funcionarios del Estado para lo cual deben negarse a si mismos, negar su producción intelectual, negar sus libros.

Primero debemos enriquecer nuestra vida cotidiana como sujetos, como personas, erguidas frente a las circunstancias.

Preguntas que debemos hacer: Cuál es el papel del intelectual? Cuál es el papel de la universidad pública? Porque hoy algunas universidades tienen esa denominación, pero en realidad no lo son. La universidad se desvirtúa cuando no debate las ideas, cuando no discrepa. La defensa de la universidad debe asumirla el profesorado, con su alumnado. La ceguera de la comunidad académica universitaria ha socavado a la universidad. El Hombre es un ser pensante, constructor de su destino y de sus propias circunstancias. La universidad debe asumir la discusión. Es un problema de la gestión, el construir un espacio interno para propiciar la discusión. Problema financiero siempre va a existir en la universidad. No debemos huir detrás de la tecnología, ni de las citas bibliográficas. Vivimos un momento de encrucijada: las grandes tendencias que hoy se imponen deben conocerse a profundidad, para definir nuestro futuro, porque este no está escrito. El fenómeno social de la globalización es una construcción del hombre, para interpretarlo se requieren personas con valor para pensar, no personas muy lúcidas pero cobardes.

Es un problema ético el ser capaz de ser sujeto en la historia, para construirla. Debemos ser habitantes de países con historia, capaces de construir su futuro. El pensamiento tiene relevancia, la universidad debe ser el semillero. Debemos ser sujetos desde la pequeña historia, no necesariamente de la gran historia, así, poder leer las circunstancias que nos determinan todos los días. Hay una política deliberada de cercenar el pensamiento, cunde el escepticismo, la cobardía. Esa política de cooptación de intelectuales, de pesimismo, de derrotismo se trasmite a los jóvenes. Para que tal política se imponga, basta que la gente no presione, que solo existan ciudadanos ausentes, que creen que participan en lo público porque ven televisión. Hay que tener pensamiento, confrontarse con otros, ser tenaz, no refugiarse como muchos intelectuales, recuperar los valores heredados, elevar la reacción de las Artes a su nivel de conciencia, enfrentar los grandes obstáculos para incidir en el curso de la historia.

Afirmó para terminar que ha encontrado en Colombia, de manera excepcional, muchas personas con deseos de superarse y una emergencia de la inteligencia femenina en el Continente.”

Popayán, marzo 15 de 2007.